31 enero, 2022

Autocienciaficción para el fin de la especie

Begoña Méndez quiso escribir la historia de su cuerpo sumergido en las tripas de una gasolinera Shell; quiso despilfarrar su nombre y su carne y desaparecer en el humus de los seres descartados y las mujeres en crisis. De ese intento, nace este ensayo. Un libro que gravita alrededor de la idea de identidad como delirio de la cultura, de los cuerpos concebidos como ficción colectiva y de la noción de género como un discurso somático que levanta fronteras.

«Un gran poema místico sobre la carne soñada y el sueño encarnado, que a nadie dejará indiferente. En su radical exploración de las luces y sombras que asisten a un cuerpo autocreado —expandido—, la lírica asciende y se abisma hasta espacios insospechados. Un canto a la refundación extática de la carne, al regreso a lo que es todo y nada, a lo gravitante y lo espectral; al estado anfibio. El primer texto que he leído de algo que podría llamar xenomisticismo.» Agustín Fernández Mallo

 

 

La prensa ha dicho:

«A esta idea del individuo como escisión de otro, como la grieta resultante, Begoña Méndez sugiere una serie de voces para ensayar un fin de la humanidad tal y como la conocemos. En ‘Autocienciaficción’, imagina la transformación a lo no-humano, a aquello despojado de género, política o identidad.» Ana Ramírez, El confidencial

«Ser más allá de los límites del propio cuerpo, o de cómo se han conceptualizado los cuerpos para obligarnos a ser identidades (a comportarnos, por ejemplo, tal que hombres y mujeres) es lo que persigue Autocienciaficción para el fin de la especie.» Elvira Navarro, ABC

«En su ritual de autocuración no hay lamento ni lástima, hay cielo abierto y poesía.» Juan Carlos Portero, Le Cool Barcelona

«Un ensayo poético y biográfico, fronterizo entre varios géneros. Un trampantojo intertextual que va del hechizo de Duras a la poesía de Susana March. Un texto, de lectura mística o pop, catastrofista e hipersexual, que gira en torno a la identidad corporal.» Lourdes Ventura, El Cultural

«Un artefacto que parece un grito, un canto, un desgarrado suspiro cósmico que trata de subvertir el orden de valores del universo, de nuestra sociedad a través de la carne, de lo mínimo y de la identidad.» Pedro Pujante, La opinión de Murcia

«Una experiencia literaria radical que explora las encrucijadas entre la narrativa y la autodestrucción antitextual, desde la fragilidad y una permanente alerta. Nadie sale indemne de su escritura.» Entrevista de Andreu Navarra, The Godmothermag

«Un ensayo atravesado brutalmente por la prosa poética del delirio y de la confesión sin renunciar a la impostura, o mejor, al vaciado de su persona ofrecida como médium por el que se expresan otros seres, mujeres, pero también entes de naturaleza no humana.» Las raíces abiertas, Román Piña

«La intimidad, lejos de ser algo personal, me parece algo colectivo.» Clara Ferrer, Última Hora

«Auto ci-fi es un libro que nos enseña a vivir adecuadamente en la grieta aun siendo carne que grita. La de aquí es una escritura corporal, que vomita miedo, ese al que nadie se atreve a desvestir; aquel miedo descarnado y agresivo que factura lodo que empuja. Os aseguro que no queréis ir en su contra.» Ruby Fernández, La opinión de Murcia

«’Feminizar es un eufemismo muy elegante y discreto para decir que nos hacen pequeñas y nos llenan de terrores.’ Con esta premisa, combinada con elementos góticos, xeno, postporno, de teoría de los afectos y de poesía del cuerpo, Begoña Méndez escribe una autobiografía populosa, articulada a partir de imágenes negativas como la grieta, la desaparición o la renuncia de sí (…). Compasivo y cruel, es también un ‘manifiesto de cuerpos insurrectos’ para la era de la piel digitalizada.» Eloy Fernández Porta

«Queridxs amigxs: este libro es droga dura. Llevo semanas recomendándolo y usándolo en mis charlas porque podría ser el ansiado maná que espero que empiece a cambiar de verdad lo que significa ‘mujer’ en las transmisiones culturales que nos han llegado. También he comentado en esas charlas que de nada sirve una joya así sin la mirada colectiva, sin lectoras y lectores que lo reciban abiertamente. La buena noticia es que Begoña Méndez lo ha escrito de forma muy inteligente, aunque lo primero que me salió decirle al terminarlo fue ‘Cuánta belleza’. Por eso es un libro que quieres leer y releer, porque cada lectura te traerá algo que no viste en la anterior, porque cada día que pasa somos distintas y el libro se vuelve distinto con nosotras.» Rosario Villajos