15 marzo, 2021

Los desperfectos

VEINTIÚN CUENTOS como veintiún soles nublados. Ágiles, desinhibidos, simpáticos y ocurrentes, no rehúyen —quizás incluso la buscan— la pátina áspera o rugosa, cuando no directamente fúnebre o trágica. Cuentos para morir de risa, aunque tal vez no tanto, o, tal vez mejor, para sonreír de muerte. Cuentos sobre los finales —del amor, de la amistad, del deseo…— y sobre la puesta en escena de los dramas cotidianos y los desastres inevitables. Con gracia y salero. Historias de fracasos, yayos bajo tierra, moscas, pectorales griegos, dedos que roban dátiles, pelucas y pintalabios, gusanos y botellas… y un verbo desacomplejado y rumbero que le han valido a la autora el Premio Documenta y su primera publicación. La desvergüenza —pero qué poca vergüenza— que Irene Pujadas despliega en cada página de Los desperfectos se advierte pronto como brillante desparpajo y personalísima imaginación. Incomodidad y excentricidad a manos llenas, una mirada retorcida y peculiar. Un volumen de cuentos irreverentes, extravagantes, originales, casi imperfectos.

Hurtado & Ortega se complace en invitarles a este banquete de desperfectos. Del primer aperitivo al postre, no se atraganten, pero, por si acaso, reciban ya el más afectuoso abrazo de Heimlich.

Traducción de Inga Pellissa e ilustración de Gina Harster

La prensa ha dicho:

«Un libro de cuentos contundentes que parecen escritos con párrafos abreviados. Por ejemplo La malnacida, que habla de un año en el pueblo, con los cálculos sobre quién se va a morir y quién no, que tiene una intensidad eléctrica. O Los hombrecillos verdes sobre los golpes de fortuna que unen o separan a las personas, que Pujadas atribuye a unos operarios del más allá. Una buena sorpresa…» Julià Guillamón, La Vanguardia